El Tenedor se va de... pinchos, tapas, cena, comida... es un blog de crítica gastronómica de unos aficionados al buen comer

viernes, 2 de diciembre de 2011

Hoy recomendamos

Unos amiguetes nos quieren hacer la competencia a la hora de hacer críticas, menos mal que ellos solo se dedican a las cervezas, porque son muy mejores que nosotros, os recomendamos su blog:

Una pinta de cerveza


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martes, 30 de agosto de 2011

de comida en La Taberna del Chipirón (A Coruña)


Aprovechando una visita relámpago a Coruña,los miembros del Tenedor nos decidimos a probar un sitio del que ya teniamos algunas referencias,La Taberna del Chipirón,magnificamente situada enfrente de los jardines de San Carlos,en la parte alta de la ciudad vieja herculina.(ver mapa)

El establecimiento goza de buena fama en la que respecta a la elaboración del cefalópodo que le da nombre,el chipirón y concretamente cocinado a la plancha.

El local es pequeño con una barra donde tomar algo y unas cuantas pocas mesas,muy juntas y sin mucho espacio para comensales que busquen mucha comodidad,pero esto forma parte del encanto de la taberna.

La carta es muy escueta:
-chipirones,con sus diversas preparaciones:a la plancha,fritos y en anilla
-pulpo
-un par de ensaladas
-albóndigas
...y poco más,pero aquí la gente viene a lo que viene,a por los chipirones y es de admirar que se prefiera dar pocos productos con una correcta elaboración que presentar una carta amplia donde nos decpcionen la mayoria de los platos.

Eramos 3 personas,sin demasiada hambre y decidimos pedir 1 ración de chipirones a la plancha (por supuesto),1 de albóndigas y una ensalada normal (lechuga+tomate+cebolla) para acompañar.


La comida no tarda nada en llegar,primero la ensalada y acto seguido la ración de albóndigas.
Deliciosamente caseras,con una salsa para chuparse los dedos y acompañadas de unas patatas cocidas.
Y en cuanto habiamos despachado la generosa ración,llegó el plato que habiamos venido a probar:los chipirones.




Los chipirones a la plancha los presentan totalmente limpios,con los tentáculos separados aparte.
La verdad es que hicieron honor a su fama,muy ricos,tiernos y sabrosos,con el punto que les da la preparación en la plancha.
Quizás el único pero es que el acompañamiento era el mismo que con las albóndigas,unas patatas cocidas,pero que se podria disculpar teniendo en cuenta las reducidas dimensiones de la cocina.

Bebiendo agua,al final pagamos 7 euros por cabeza,un muy buen precio,con lo que salimos satisfechos con lo comido y lo pagado.
En resumen un sitio muy recomendable situado además en una de las zonas mas bonitas y tranquilas de A Coruña.

martes, 15 de febrero de 2011

La mejor hamburguesa del mundo: The Pork Store

Permítannos salirnos por una vez de nuestra línea de crítica y de nuestro ámbito geográfico natural. Quisiera comentar en este artículo un hecho que marca a uno en la vida, cuando encuentras: la mejor hamburguesa del mundo.

Lógicamente muchos han encontrado muchas "mejores hamburguesas", y muchos dirán que es de una hamburguesería de su ciudad a la que suelen ir. Decir primeramente que los que la hemos descubierto, hemos probado muchas muy, muy buenas. Somos comedores habituales en restaurantes de todo tipo (desde tascas o "furanchos" a restaurantes con estrella michelin); y que hemos degustado hamburguesas en varios países, y en mas de cinco estados de la cuna de tal alimento, EEUU (donde hemos probado hamburguesas de costa a costa, desde Los Ángeles a Nueva York). Aunque como todo en este mundo, todo lo que viene a continuación es una opinión subjetiva.

Comentar previamente que a diferencia de lo que piensan quienes no han viajado nunca a aquella zona, las hamburguesas (fuera de Mcdonalds y similares) son por lo general de mejor calidad que aquí; buenas carnes y poco grasas.


Nuestro hallazgo de produjo en pleno centro del barrio hippie de San Francisco (California), en la calle Haight; a escasos metros del mítico cruce con la calle Ashbury el cual da nombre al barrio donde nació el movimiento contrarrevolucionario hippie en los años 60, y que a día de hoy aún se puede palpar su esencia en sus calles (barrio de Haight-Ashbury).
En dicho punto, un día de paseo turístico por esta hermosísima ciudad, al mediodía y con hambre decidimos entrar en un restaurante de desayunos y hamburguesas cuyos carteles exteriores no es que fueran muy atrayentes, pero fue el primer sitio que encontramos y estábamos cansados.

El local se llamaba The Pork Store. Un local no muy grande, con una barra para unas 10 personas, y unas seis o siete mesas; de techos muy altos con los servicios en un altillo.


Varios de los que fuimos se decantaron por New Yor Steak y Sandwiches; los cuales afirmaron estaban deliciosos. El resto nos decantamos por hamburguesas: el mayor acierto de mi vida.

Me centraré en mi hamburguesa: una Mushroom Cheese Burguer. Una delicia en un buen pan de hamburguesa en la que había una cama de lechuga y tomate frescos (pero no muy fríos) sin exceso de abundancia de lechuga, junto con cebolla previamente pasada a la plancha. Sobre ella una delicia de jugosa hamburguesa de vacuno hecha al punto (en EEUU siempre te preguntan como la quieres de hecha), de buena carne, muy poco grasa; sobre ella unas finas y muy tostadas y crujientes lonchas de Canadian Bacon, también menos graso que el bacon común. Y coronando esta delicia una mezcla de champiñones a la plancha con queso suizo suave y fundido.

No tengo palabras para describir las sensaciones que produce el comer la mejor hamburguesa del mundo, cuando te das cuenta que la has encontrado. Quisieras que ese momento no se acabara nunca y... lo dicho, me quedo sin palabras para describirlo.

No ponemos fotos de los platos porque los desmerecen, estábamos tan absortos con el manjar que probábamos que no nos centramos en fotografiarlo.

Solo se que antes de morir, he de volver a la ciudad de San Francisco, para volver a pasear por sus calles y volver a tomar la mejor hamburguesa del mundo en The Pork Store.



Web del local: www.porkstorecafe.com

martes, 14 de diciembre de 2010

de cena en Pontetapas (Pontevedra)

Varios miembros de El Tenedor Criticón fuimos a probar un sitio del que teníamos buenas referencias, el Pontetapas, en la calle Barón de Pontevedra.

El local ya fue restaurante en el pasado (Banet) pero ahora tiene otro concepto, es mas de raciones. No es muy grande con un par de mesas junto a la barra en la entrada y varias mesas en el piso superior donde está también el servicio. Es suficiente para cenas de grupos, las cuales publicitan con menús interesantes.

Probamos para empezar, por recomendación previa, la tabla variada. Una relación calidad/precio y cantidad/precio buenísima. Grande, servida en una tabla de madera giratoria, muy rica y muy bien de precio.

Acompañamos la tabla con unas croquetas, caseras y de jamón, la foto dice el resto.



Después nos decantamos por una serie de raciones, empezando por lacón. Realmente muy bueno.

También probamos pulpo con tetilla, una buena opción para variar de vez en cuando del típico pulpo a feira.


Y por último zorza, que nos sorprendió por ser un poco diferente a la habitual, sin tanto picante. Después descubrimos que no era de cerdo, ¡era de pavo!

Terminamos con los chupitos de licor café de rigor.


En resumen, una gran cena, muy económica, por menos de 10 euros persona. En la carta había otros platos muy interesantes, realmente probamos los mas seguros. Repetiremos sin duda.

sábado, 10 de julio de 2010

de comida en O Retiro da Costiña (Santa Comba) Parte 1: todo menos el menú



En lo que respecta a todo lo que
hay alrededor de la comida: atención, entorno, ambiente, la verdad es que no se puede poner ninguna tacha en nuestra visita. Al llegar te hacen pasar a la bodega a través de un ascensor de vidrio. La bodega es de un diseño moderno con todas las botellas a la vista protegidas por vidrios, donde el visitante se coloca en el medio de todas ellas, en esa estancia tenemos unas mesas donde tomar el aperitivo y un terminal de ordenador donde consultar todas las referencias vinícolas de la bodega.
Una vez tomado el aperitivo subimos al comedor, una es
tancia agradable, bien decorada, con una cristalera al jardín de entrada. El servicio fue muy correcto y destacar la elección del vino a través de una "tablet" conectada por wifi con la base de datos que ya habíamos consultado en la bodega.
Al finalizar la comida pasamos a otra estancia posterior totalmente forrada en madera de diversas tonalidades cálidas; en esta estancia han creado varios ambientes de sobremesa con sillones, sofás, sillas, re
unidas entorno a diversas mesas para disfrutar de una sobremesa tranquila y placentera. Una extensa carta de cafés, tés, infusiones, licores, aguardientes, whiskies, vodkas, ginebras,...., asi como de puros, invita al cliente a relajarse después de la comida y dedicar el tiempo que precise a la tertulia y la degustación reposada del obligado "digestivo" final.

ACTUALIZACIÓN.- lamentablente con la Ley Antita
baco esta última sala descrita debió perder parte de su encanto.







No te pierdas la otra parte del post: el menú.

de comida en O Retiro da Costiña (Santa Comba) Parte 2: el menú

Una pequeña decepción es la frase que resumen la última visita de cuatro miembros de El Tenedor Crítico a un restaurante con estrella michelín.

El lugar elegido fue el restaurante O Retiro da Costiña, en Santa Comba (A Coruña). Un restaurante con una estrella michelín del que teníamos buenas referencias. Dejando al lado el local y la atención recibida (que comentamos en otro post), paso a comentar el menú el cual, como comentábamos nos decepcionó un poco.

Cuando hablo de decepción me refiero a que en un lugar con ese nivel de reconocimiento, y de precio equivalente a su fama por lo tanto, es de esperar una cocina con algo más que un buen ingrediente. Aquí reconocemos que los ingredientes eran de primera, pero falló el acompañamiento. Fue una comida con altibajos, todo aceptable para cualquier restaurante de menor categoría, pero hubo cosas que no nos gustaron nada.

Empezamos tomando en la bodega el popular aperitivo de este local: las anchoas de Palamós, bajas en sal con aceite templado. Son deliciosas, muy suaves, con el toque perfecto de sal y un aperitivo ideal. Acompañamos el aperitivo con una botella de Viña Mein de 2008 D.O.Ribeiro, un clásico para no desentonar, con el que continuamos en los primeros platos.

Ya en el comedor, pedimos el menú degustación, que constaba de cinco platos: uno de verduras, otro de marisco, dos de pescado y uno de huevos.

Antes de empezar a describir la comida, comentar que la descripción de casi todos los platos terminaba con las palabras "con eneldo y sal maldon". Llegamos a cansarnos un poco del eneldo, hasta el punto que al gin tonic que tomamos después le añadieron aroma de eneldo.

Para empezar nos sirvieron una vieira braseada con sal maldon y fondo de avellana. Nos la sirvieron en un cuenco en forma de vieira sobre otro plato, un poco incómodo por el ruido que hacía al moverse. La vieira estaba perfecta, grande, fresca y el toque del braseado era riquísimo (ya he comentado que las materias primas eran muy buenas). Al servirnos la camarera recomendó tomar con cuchara el plato para acompañarlo de la salsa de avellana, ya que no usaban mantequilla para que las salsas sean ligeras. Error, la salsa era muy, muy aceitosa, pastosa, de sabor a aceite y no a avellana, matando el sabor de todo lo demás. Si no llega ser por la recomendación hubiera sido un plato exquisito.

A continuación nos pusieron Panaché de verduras con reducción de las mismas verduras con trufa y lascas de ibérico. Este plato nos pareció un insulto, lo peor de la comida sin duda. Las verduras eran variadas, mas o menos buenas, simplemente hervidas (zanahoria, coliflor, coles...) con un fondo de salsa de las propias verduras, hasta ahí un poco simple e insípido. El toque de trufa fue tan ligero que brilló por su ausencia; imagino que se les olvidó porque un amante de la trufa como el que escribe estas líneas lo hubiera notado. ¿Y las lascas de ibérico? ¿Llaman lascas a dos lonchas gordas? ¿Llaman ibérico a un jamón poco curado, “chicloso”, muy salado y con una grasa insípida? Señores, por mi profesión conozco muy bien el jamón y un restaurante de calidad no es merecedor de tal jamón.

Después del peor plato de la comida, por lo menos llegó el mejor: bonito poco hecho con sal maldon, con pimientos y ajo. El bonito estaba en un punto exquisito, repito que las materias primas fueron de primera, el acompañamiento perfecto. Nos encantó a los cuatro comensales.

A continuación pasamos al rape con crema de patata con ajada de pimentón con eneldo y sal maldon. Como fue tónica habitual en la cena, el rape estaba muy rico, la crema de patata correcta y acompañaba muy bien, pero la ajada hizo desmerecer un poco el buen pescado, nos volvieron a poner cuchara para que acompañáramos el rape con una buena cantidad de ajada, con lo cual resultaba excesivamente aceitoso.

Por último plato nos sirvieron huevo escalfado con tomate raf, patatas panaderas y tocino ibérico. Este plato estaba muy bueno, un plato casero. Comentamos entre nosotros que sería un buen colofón si lo anterior hubiera estado a la altura de las expectativas. El huevo venía en una gran cazuela de barro, sirviéndonos en la mesa. Lo que nos pareció mal, es la escasa ración que pone habiendo traído una gran cazuela donde sobró la mitad de las patatas y tomate.

Por último el postre: dos texturas de chocolate con sirope y crujiente de frambuesa. delicioso, decir también que con el café nos pusieron unos bombones impresionantes de sabor).


Todo ésto, menú de cuatro personas, pan, vino, junto a dos cafés, un té y tres gin tonic nos salió por un total de 350 euros. Precio razonable para un restaurante con estrella michelín, aunque nos pareció excesivo para la calidad que nos sirvieron.


No te pierdas la otra parte del post: todo menos el menú.

domingo, 20 de diciembre de 2009

de comida en Yayo Daporta (Cambados).Parte 2: el menú.

Una vez sentados a la mesa y elegidos los vinos,nos sirvieron un aperitivo de huevo con patata y chorizo, servido en copa. Un inicio no especialmente original, pero delicioso, un puré de patata con una textura muy suave, con huevo de codorniz, regado con grasa de chorizo.


Lo que era el menú propiamente dicho empezó con unas terrinas de foie-gras con queso de Arzúa y calabaza caramelizada con ravioli de membrillo relleno de yogur,con unos sabores muy conseguidos,que se conjuntaban perfectamente y del que destacamos el punto conseguido con el ravioli, una textura totalmente nueva para el membrillo. Una auténtica explosión de texturas y sabores. Fue uno de los platos que mas nos gustó y el que mas nos sorprendió.

Después siguió un carpaccio de vieiras con un suave aliño a base de ajo y pimentón, sabrosas las vieiras y un aliño acertadísmo, y muy abundantes además.


Y el entrante que a priori más nos había llamado la atención,el canelón de pulpo relleno de su arroz caldoso,no defraudó,el "envoltorio" del canelón estaba hecho de pata de pulpo cocida y finamente fileteada,envolviendo al arroz;bien el pulpo en su cocción y muy bueno el punto del arroz. Aquí ya no entraba en juego las texturas de la nueva cocina, sino cocina tradicional con una presentación novedosa.


Con el buen ánimo conseguido después de estos entrantes,pasamos a los platos principales.
El primero de los dos platos fue el de pescado,dorada asada con guisantes de temporada y crujiente de calamar.Hay que indicar que el pescado señalado en la carta era mero y la camarera nos advirtió que era dorada en el momento de servírnosla,un detalle que a alguno de los comensales no gustó pero que se puede pasar por alto por la calidad y frescura de la dorada que nos comimos. Como acabo de indicar,el plato destacó por lo fresca y el buen punto de cocción de la dorada,el crujiente de calamar y los guisantes formaron una buena guarnición con lo que hay que darle una muy buena nota a este plato.


El otro plato fuerte fue rabo de buey estofado con vino espadeiro y tallarines de pasta fresca,en el que el vino espadeiro dotó de una personalidad propia ,muy aromática y de muy buen sabor al estofado,que además tenia una textura muy suave y que nos satisfizo a todos los integrantes de la mesa;un muy buen culmen de la comida,que no final,porque aún faltaban por llegar los postres,que no desentonaron en nada con las buenas prestaciones conseguidas hasta el momento en esta comida.



Como previo al postre nos sirvieron entonces una mousse helada de queso de tetilla con espuma de membrillo y reducción de licor café,un postre suave,perfecto para ir desengrasando a esas alturas de la comida,en el que el toque de licor café le dio el punto perfecto de contraste con la mousse. El clásico queso con membrillo pero con una textura totalmente distinta.



El postre principal fue una infusión de frutos rojos con helado de queso fresco, quizás lo mas flojo del menú, estaba muy bueno pero era bastante simple, el helado con poco sabor y la infusión demasiado abundante pudiendo empalagar, de todas formas, para ser lo mas flojo, estuvo correcto.


Acabados los postres,pedimos los cafés,y nos sirvieron con ellos una serie de acompañamientos,estos fueron:brochetas de melón y piña,crema catalana y trufas,de las que destaco la crema catalana,un postre que no me suele gustar demasiado pero que ésta estaba realmente buena.


Con la ya referida visita del chef a nuestra mesa y un breve intercambio de impresiones concluyó esta comida,a la que todos le dimos muy buena nota,quedamos francamente satisfechos y contentos con la elección del restaurante y con ganas de algún día poder volver a repetir la experiencia.


No te pierdas la parte 1 de este post.