El Tenedor se va de... pinchos, tapas, cena, comida... es un blog de crítica gastronómica de unos aficionados al buen comer

domingo, 20 de diciembre de 2009

de comida en Yayo Daporta (Cambados).Parte 2: el menú.

Una vez sentados a la mesa y elegidos los vinos,nos sirvieron un aperitivo de huevo con patata y chorizo, servido en copa. Un inicio no especialmente original, pero delicioso, un puré de patata con una textura muy suave, con huevo de codorniz, regado con grasa de chorizo.


Lo que era el menú propiamente dicho empezó con unas terrinas de foie-gras con queso de Arzúa y calabaza caramelizada con ravioli de membrillo relleno de yogur,con unos sabores muy conseguidos,que se conjuntaban perfectamente y del que destacamos el punto conseguido con el ravioli, una textura totalmente nueva para el membrillo. Una auténtica explosión de texturas y sabores. Fue uno de los platos que mas nos gustó y el que mas nos sorprendió.

Después siguió un carpaccio de vieiras con un suave aliño a base de ajo y pimentón, sabrosas las vieiras y un aliño acertadísmo, y muy abundantes además.


Y el entrante que a priori más nos había llamado la atención,el canelón de pulpo relleno de su arroz caldoso,no defraudó,el "envoltorio" del canelón estaba hecho de pata de pulpo cocida y finamente fileteada,envolviendo al arroz;bien el pulpo en su cocción y muy bueno el punto del arroz. Aquí ya no entraba en juego las texturas de la nueva cocina, sino cocina tradicional con una presentación novedosa.


Con el buen ánimo conseguido después de estos entrantes,pasamos a los platos principales.
El primero de los dos platos fue el de pescado,dorada asada con guisantes de temporada y crujiente de calamar.Hay que indicar que el pescado señalado en la carta era mero y la camarera nos advirtió que era dorada en el momento de servírnosla,un detalle que a alguno de los comensales no gustó pero que se puede pasar por alto por la calidad y frescura de la dorada que nos comimos. Como acabo de indicar,el plato destacó por lo fresca y el buen punto de cocción de la dorada,el crujiente de calamar y los guisantes formaron una buena guarnición con lo que hay que darle una muy buena nota a este plato.


El otro plato fuerte fue rabo de buey estofado con vino espadeiro y tallarines de pasta fresca,en el que el vino espadeiro dotó de una personalidad propia ,muy aromática y de muy buen sabor al estofado,que además tenia una textura muy suave y que nos satisfizo a todos los integrantes de la mesa;un muy buen culmen de la comida,que no final,porque aún faltaban por llegar los postres,que no desentonaron en nada con las buenas prestaciones conseguidas hasta el momento en esta comida.



Como previo al postre nos sirvieron entonces una mousse helada de queso de tetilla con espuma de membrillo y reducción de licor café,un postre suave,perfecto para ir desengrasando a esas alturas de la comida,en el que el toque de licor café le dio el punto perfecto de contraste con la mousse. El clásico queso con membrillo pero con una textura totalmente distinta.



El postre principal fue una infusión de frutos rojos con helado de queso fresco, quizás lo mas flojo del menú, estaba muy bueno pero era bastante simple, el helado con poco sabor y la infusión demasiado abundante pudiendo empalagar, de todas formas, para ser lo mas flojo, estuvo correcto.


Acabados los postres,pedimos los cafés,y nos sirvieron con ellos una serie de acompañamientos,estos fueron:brochetas de melón y piña,crema catalana y trufas,de las que destaco la crema catalana,un postre que no me suele gustar demasiado pero que ésta estaba realmente buena.


Con la ya referida visita del chef a nuestra mesa y un breve intercambio de impresiones concluyó esta comida,a la que todos le dimos muy buena nota,quedamos francamente satisfechos y contentos con la elección del restaurante y con ganas de algún día poder volver a repetir la experiencia.


No te pierdas la parte 1 de este post.

de comida en Yayo Daporta (Cambados) Parte 1: todo menos el menú.


Cuatro miembros de El Tenedor hemos ido de comida al Restaurante Yayo Daporta de Cambados (Pontevedra), situado en la Rúa Hospital (ver mapa) de esta preciosa localidad de las Rías Baixas, y que ha sido reconocido con una estrella michelín.
Se trata de un pequeño restaurante regentado por un joven cocinero que da nombre al mismo. Está situado en un viejo caserón, antiguo hospital, en un entorno muy bello.
Como resumen previo de la comida, decir que salimos muy satisfechos después de disfrutar de unas horas de sentir sabores, texturas, olores y sensaciones increíbles; con muy pocos “peros” que ponerle. La relación calidad/precio del local es buenísima tanto en el menú, como en el precio de los vinos (se trata de uno de los restaurantes con estrella michelín mas baratos del mundo, el más barato de Galicia sin duda)
Reservamos la comida previamente vía telefónica. Con un trato agradable, ante nuestras preguntas nos informaron a grosso modo del sistema de menú que tenían y que también podrían hacer pequeñas variaciones en algún plato si había problemas con la alergia a ciertos mariscos de uno de los comensales.
Llegamos al restaurante sobre las 14:15 y tras asignarnos la mesa nos presentaron la carta, la cual se compone de dos menús degustación cada uno compuesto de tres entrantes, dos platos principales (uno de pescado y otro de carne) y postre; y otro menú a la carta a elegir dos primeros, dos segundos y postre; aunque a todo esto hay que añadir aperitivos y demás que incluyen en este tipo de restaurante. El precio de los menús: 43 € a la carta; y los otros el denominado menú degustación 43 €, y el menú estrella 55 €. Decir que estos menús incluyen todo (también agua y café), solo pagamos a mayores el vino.
Después de una pequeña discusión entre nosotros para elegir, nos decidimos por el menú estrella, aunque después nos dijeron que tenían que modificar el plato de carne; era originalmente pichón, y nos ofrecieron rabo de buey como alternativa. Lo que no nos gustó es que el plato de pescado era mero, y cuando nos lo sirvieron nos pusieron dorada (con la misma elaboración, eso si), pero el hecho de no advertirnos del cambio nos disgustó.
Al finalizar la comida, Yayo Daporta salió de la cocina a saludar un par de veces. Es joven y se le nota muy tímido, quizás un poco obligado a esta costumbre, pero educado y agradable de todas formas.
La comida se alargó hasta mas tarde de las 17:30, un poco excesivo, pero mereció la pena.
EL LOCAL
El restaurante es pequeño, de apenas seis mesas. Ocupa solo una esquina de la primera planta del caserón, antiguo hospital. Se accede por unas escaleras exteriores de piedra, el edificio y su entorno es muy bonito. Desconozco si tiene algún acceso especial para personas con movilidad reducida, pues no lo vi.
Al entrar hay un pequeño recibidor y a continuación el comedor con solo seis mesas. La decoración discreta y correcta. Los servicios minúsculos pero suficientes. Ningún cartel ni insignia dice que estamos en un restaurante con una estrella michelín.
De destacar la bodega. En una esquina del comedor un pequeño habitáculo con paredes y puerta de cristal es usado como bodega. El restaurante no tiene carta de vinos; el cliente puede ir a la bodega y elegir el vino. Cada botella tiene colgado un cartel con sus características y precio. Buenos precios, inferiores a los de restaurantes similares. Selección y amplitud correcta y suficiente, aunque nada especialmente destacable. Aunque los vinos blancos y tintos compartan bodega (con temperatura mas proclive al tinto que al blanco), el albariño Rias Baixas que pedimos lo tenían más frío en el almacén, por lo que las temperaturas de los vinos servidos fueron correctas.
EL SERVICIO
No tenemos ninguna queja de la camarera que nos atendió. El problema es que solo había una camarera para todo el local. El trato fue muy correcto, nada agobiante (en algunos locales de este tipo son demasiado serviciales). Pero al atender ella sola todas las mesas, en alguna ocasión el servicio fue un poco lento (no se si por culpa de este hecho o de la cocina). Son demasiados platos, cambios de cubiertos, explicaciones... Decir que la comida duró mas de tres horas. En nuestro caso, al ir a disfrutar relajadamente no nos molestó en exceso.
EL VINO
Como comentamos anteriormente, elegimos el vino en la bodega, a la que entramos dos de nosotros. No nos quisimos arriesgar en la elección y fuimos a elegir caldos de sabor suave que maridan bien con todo tipo de comidas. Eso si, probamos marcas nuevas de las que teníamos buenas referencias.
Para los entrantes, ya que estábamos en Cambados, optamos por un albariño D.O. Rías Baixas; concretamente un “Paco y Lola”, marca que destaca por su innovación en cuanto a imagen y diseño. El vino no defraudó, un albariño correcto.
Para los platos principales optamos por un D.O. Ribeira Sacra (mencía, garnacha y otras), un Lalama de 2005 de la bodega Dominio de Bebei, envejecido seis meses en barrica y dieciocho en botella. Hacía tiempo que queríamos probar este vino, nos recomendaron especialmente el de 2002. La verdad es que fue una elección acertadísima. Un vino elegante y complejo, aromático, fruta silvestre, café, canela... Una explosión en boca muy grata con toques minerales, sensaciones de fruta roja y negra, buen cuerpo dotado de una acidez muy atrevida, rápida. Excelente... Gana con oxigenación, habrá que probarlo con decantación. Ni que decir tiene que nos encantó. Un vino con una calidad/precio increíble.





No te pierdas la parte 2 de este post.

jueves, 19 de marzo de 2009

de cena en la Abadia de Arnoia

Situada en Arnoia,en la provincia de Ourense,muy cerquita de Ribadavia (ver mapa) ,la Abadia de Arnoia es una antigua casa rectoral brillantemente restaurada y recuperada como establecimiento hotelero,donde pasamos un fin de semana conociendo la comarca del Ribeiro y disfrutando del balneario situado en sus proximidades.
Además pudimos disfrutar en esta Casa Rural de una magnifica cena el sábado encuadrada dentro de la oferta "Invierno Gastronómico" que ofertan varias casas rurales gallegas.

El menú de la cena era el siguiente:

Crema de calabaza con islote de centollo y uña de percebe
***

Taco de emperador sobre cama de medallón de pulpo, salsa de caramelo do ribeiro y aceite de chipirón

***
Lingote e bica de castañas con Mouse de marc de champagne, dibujo de salsa toffe y su helado.
Agua, Pan, Vino de la Casa y Café


El primer plato llamó la atención por la suavidad de la crema aunque el islote de centollo no lograba resaltar el sabor del marisco y pasó un poco desapercibido.


El plato fuerte,con base de emperador estaba realmente bueno,con un muy buen punto de cocción del pescado,sabroso y tierno,y con una salsa que combinaba perfectamente con el sabor del emperador;la pena es que el "medallón de pulpo" se limitó a ser un trocito que en algunos casos era un rabito un poco cutre.


El postre se convirtió en el plato más celebrado de la cena,muy rico y con los distintos sabores y texturas que lo componian (castaña,champagne,toffe) perfectamente definidos y combinando entre si.


Todo ello regado con vino Ribeiro (por supuesto) de la casa,blanco o tinto según el gusto de cada uno.
El precio del pack del fin de semana incluia la cena,1 noche de habitacion,el desayuno del domingo y el uso de las piscinas del balneario de Arnoia por solo 50€/persona,una gran oferta.

En resumen,una gran cena incluida en la estancia en un establecimiento altamente recomendable situado en un entorno de gran belleza y que merece aún alguna visita más.

sábado, 3 de enero de 2009

de cena en Bodegón Micota (Pontevedra)

En esta ocasión cuatro miembros de El Tenedor nos fuimos al Bodegón Micota, un local clásico en la Rúa Peregrina, 4 de Pontevedra (teléfono 986 855 917), enfrente de la Iglesia de la Peregrina. VER PLANO
Es un local diferente. Se encuentra situado en un sótano al que se baja por unas escaleras desde la calle; el local es estrecho y muy alargado, y está fuertemente decorado, pero a pesar de esa estrechez (que lo notas en las mesas) y lo recargado de la decoración resulta un ambiente muy agradable.
De destacar la colección de vinos que decora la zona del fondo.

La carta es variada y muy original. Combina tablas, con tapas, con ensaladas, y con comida mexicana y alemana, y todo con nombres muy originales. La presentación de la comida es muy cuidada, con mucha originalidad, lo cual no resta que también cuiden la calidad.

En esta ocasión pedimos para los cuatro tres platos, que debido a su abundancia nos llegaron sobradamente. En concreto nos decantamos por una "roco-tabla" variada con embutidos, queso y paté. Aceptable relación cantidad-precio, y de muy buena calidad. Nos sorprendió gratamente la calidad del jamón y del chorizo, ibéricos ambos.
A continuación, elegimos una ración de nachos con queso. Deliciosos y abundantes. Los nachos caseros, la salsa exquisita, con el toque justo de picante. Nos encantó.
Y para terminar un "colgado" de solomillo, que viene siendo una brocheta presentada colgada de un gancho y acompañada por patatas a lo pobre. Como todo era abundante y de muy buena calidad. Quedamos muy satisfechos.
La carta es muy extensa y quedamos con ganas de probar alguna cosa más, pronto lo haremos.

Ahora llega el "pero" a esta cena. Para beber, a pesar de estar rodeados de vino, pedimos sangría, que estaba anunciada en un gran cartel. La jarra no era muy grande, y a la hora de pagar nos cobraron 9 euros por cada una de las dos que tomamos, lo que nos pareció excesivo, así como los 2,5 € que costó cada chupito de licor café que tomamos y que finalmente subió el precio de la cena a 17,5 € por persona. Excesivo para lo que tomamos, pero culpa de la elección de bebida (así que cuidado con eso). La comida tenía un precio aceptable, sobre todo, por lo abundante de las raciones.
Ah, y se me olvidaba. Las fotos:



viernes, 2 de enero de 2009

de cena en A Parrilla (Pontevedra)

ATENCIÓN: HUBO UN CAMBIO DE PROPIETARIOS DEL RESTAURANTE POR LO QUE ESTA CRÍTICA QUEDA OBSOLETA


El Tenedor decidió visitar un restaurante de reciente apertura situado en la Rúa Uxío Novoneira, 3 de Pontevedra (teléfono 986 864 814). El Restaurante A Parrilla.
VER PLANO
Teníamos buenas referencias de este sitio, pero como comentaremos a continuación quedamos un poco decepcionados. Sin embargo, si volvemos en otra ocasión intentaremos completar este análisis.

Fuimos seis personas con intención de disfrutar de una buena parrillada en el centro de Pontevedra, ya que la mayoría de las buenas churrasquerías hay que ir en coche.
El local es difícil de definir. Queda a medio camino entre parrillada tradicional y restaurante de diseño, con toques incómodos como la excesiva iluminación y el hilo musical. La decoración de la mesa, sin embargo, muy buena.
El servicio del personal, durante toda la cena, fue correcto, y razonablemente rápido. También hay que indicar que el local estaba lleno, y conviene reservar para ir a cenar en fin de semana.
Acompañamos la cena con un par de botellas de vino mencía D.O. Monterrei, en concreto un Ladairo, sin duda, lo mejor de la noche.



La comida. De entrantes pedimos Pastel de cabracho y Mejillones al vapor. El pastel estaba bueno, bien presentado, y suficientemente abundante. Los mejillones, con un tamaño de ración normal, pero, a pesar de una presencia buena, estaban demasiado hechos, y varios de ellos cerrados. Daba la impresión de recalentados, que para el precio que tienen, deberían estar recién hechos.



A continuación pedimos dos raciones de churrasco de cerdo, dos de ternera y tres chorizos criollos para compartir los seis. En cantidad no hubo queja, nos llegó. En calidad... El churrasco de cerdo dejaba bastante que desear, incluso algún trozo tenía cierto sabor rancio. El churrasco de ternera estaba mejor (y eso que personalmente me gusta más el de cerdo), pero aún así para la categoría que aparenta el local, no aparentaba de gran calidad. Las patatas que acompañaban no estaban recién hechas. Sólo los criollos se salvaron de la mala sensación que nos dejó.



A continuación tomamos café, y chupitos de licor café (flojo y caliente, pero muy bonito presentado). Finalmente la cuenta 101 € (16,85 € por persona). Un precio correcto si la calidad hubiera estado a la altura de las espectativas.
Intentaremos volver, la carta es extensa y pedimos un menú de los más económicos puedes hacer en este local. Las referencias que teníamos eran buenas. Ya os comentaremos algo más.